!Qué raros los salmones! Nadan contra la corriente y punto. Allá van a colocar sus huevos, es la culminación de sus vidas y así se completa la historia de un salmón. El que no lo hace está destinado a morir sin haber completado su destino, atenta contra su naturaleza y qué se yo, a lo mejor se deprime y muere hecho una mierda.
Helo ahí, acusado de ir contra lo establecido: la corriente. Un pez de extraño proceder. Creo que lo entiendo un poco. No es fácil buscar el destino de uno cuando te han inculcado que lo correcto es tener un trabajo estable y una hipoteca al día. Tener el proyecto de tu vida a siete horas de la ciudad capital, en medio de montañas y ríos, es cosa de salmones. ¿Quién te descontará el Seguro Social? Dejar tu apartamento por tres o cuatro días para irte a un sitio sin televisión, sin energía eléctrica y sin malls es definitivamente contra la corriente.
Todo el mundo pregunta por Tony. Hay un silencio casi imperceptible en el que se aglutinan todos los miedos y presagios para una pareja que se separa constantemente dizque para hacerce de un futuro. Luego los pésames, como si se tratara de una viudez dosificada. Los que cuelgan el teléfono probablemente podrán enriquecer sus teorías con otros comentarios, los que nos miran a la cara van con la procesión por dentro porque ya lo han dicho de todas las formas posibles
¿Y si morimos en la corriente? Morimos felices y habremos aleteado hasta el último segundo, repito, hasta el último segundo.
sábado, julio 15, 2006
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