jueves, agosto 03, 2006

"turtles can fly" una película reveladora.

Una obra maestra de Bahman Ghobadi filmada en Iraq. Relata las vivencias de una zona de desplazados en ese país. La historia central sucede poco antes de la caída de Hussein, y su protagonista es un chiquillo de 13 años, cuyo liderazgo se fundamenta en el poder de la comunicación. Satellite era el único que sabía instalar las antenas para ver televisión y la gente quería saber qué estaba pasando con la guerra y la inminente invasión de las tropas de los Estados Unidos. Además, todos pensaban que el chicho podía entender lo que decían las noticias en inglés.

La fotografía está - como diría Maria Antonietta (hija de Tony) - "a otro nivel". No solamente por los logros técnicos, sino por la revelación abierta y desinhibida de la panorámica desértica que se vive en estos países.

Esta película no está - por supuesto - en nuestras insípidas casas de alquiler de video en Panamá. A nosotros nos las prestó la hermana de Tony en un acto humanitario para que entendiésemos un poco más cuando vemos las noticias. Porque a nosotros nos pasa algo así como lo que ocurría en la película: vemos las noticias y no entendemos lo que realmente está pasando.

Anoche mirábamos las escenas y no dábamos con la razón de por qué se pelean ese tipo de tierras (en la hora y media que dura la película no había sino un arbusto y los árboles estaban todos pelados). No hay agua, y la poca que hay está contaminada. Es lo del petroleo. No me parece que hay algo de religioso o "santo" en este tema de Israel y Palestina, sino una voracidad por las tierras, por imponer el terror y aniquilar el espíritu del prójimo.


Proporciones guardadas, ocurre aquí poco a poco. Estamos aterrados y nos estamos desplazando y apiñando acá en la ciudad. No nos importa dormir unos encima de otros (la construcción histérica de edificios en la punta "pacífica" y el barrio San Francisco parece un caso de histeria colectiva) y damos lo que sea necesario por tener "el satélite". Vivimos en la "desesperación", o peor aún, en la desesperanza. Volteamos a todos lados y vemos niños mutilados, suicidios cotidianos, disparos, campos minados (!aquí seguimos viviendo señora ex-embajadora de Estados Unidos en Panamá, con sus minas explosivas!!!), policías corruptos, desastres provocados por la indolencia, caos, enfermedad y sobre todo desiertos, muchos desiertos.

Otro de los secretos de la tierra es que es vulnerable a la mano de los hombres y mujeres que la pueblan. Podemos despojarla, secarla, transformarla y destruirla. Pero también podemos conservarla y vivir en armonía con ella, sin miedo...hasta que nos la quieran quitar.

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